El origen de Roma es relatado por el poeta Virgilio, quien narra en su poema Eneida la vida y obra de Eneas.
Eneas fue un héroe troyano que abandonó su patria después de la caída de Troya. El hijo de Eneas fundó al pie de los montes Albanos, la ciudad de Alba Longa.
Después de su muerte le sucedieron varios reyes, entre éstos hubo dos hermanos que se disputaron violentamente la posesión del trono.
Uno de ellos logró destruir al otro y obligó a Rea Silvia, la única hija del hermano destituido, a hacerse sacerdotisa al servicio de la diosa Vesta. Las vestales no debían casarse ni tener hijos. Pero el dios de la guerra Marte se casó secretamente con Rea Silvia y ésta tuvo dos hijos gemelos, Rómulo y Remo. El tío, enfurecido, los hizo colocar en un canasto sobre el río Tíber. Sin embargo, ellos se salvaron, siendo criados por una loba. Años después, ya grandes, se vengaron y dieron muerte a su tío. Inmediatamente fundaron una ciudad al pie del monte Palatino, en el mismo lugar donde los había encontrado la loba. Rómulo levantó un muro defensivo bastante bajo en torno a la ciudad. Remo saltó por encima del muro para reírse de su hermano.
Rómulo cogió su espada y le dio muerte. El área urbana era sagrada, nadie la podía violar. Rómulo quedó como dueño de la ciudad y le dio su nombre.
Rómulo habría fundado la ciudad de Roma en el año 753 a.C.